Selecciones/Venezuela

En el frío sótano

Las eliminatorias sudamericanas se caracterizan por ser las más complicadas de los cinco continentes que integran la FIFA. Cada partido se vive como una final; el público siempre se hace sentir y se compite a un nivel muy alto.

Luego de doce fechas, la selección de Venezuela se encuentra en la última plaza de la clasificación de cara al Mundial de Rusia 2018. La Vinotinto ha logrado cosechar tan solo cinco puntos de 36 posibles.

El 17 de junio de 2014 la Federación Venezolana de Fútbol anunció a Noel Chita Sanvicente como nuevo director técnico de la selección mayor, para el ciclo de 2014-2018. Sin embargo, dada la expectativa que causó su nombramiento, Sanvicente no estuvo a la altura: dejó un registro de cinco victorias, dos empates y 13 derrotas.

El equipo nunca consiguió su norte. Algunos hablaron de que los jugadores le estaban haciendo la cama al entrenador, mientras otros decían que nunca hubo química entre el cuerpo técnico y los futbolistas. Resulta difícil rescatar algo del ciclo de Sanvicente en la selección.

En el mes de abril del año en curso, la FVF nombró a Rafael Dudamel como su sucesor. Con su llegada, se esperaba que Dudamel le devolviera la identidad a un equipo que hacía tiempo que no se encontraba en la cancha, y que estaba sumergido en incertidumbres.

Seis partidos de eliminatorias han transcurrido desde que Dudamel tomó las riendas del equipo, y los resultados no han sido del todo favorables: cuatro derrotas, un empate y una victoria. El combinado nacional sigue mostrando falencias similares a la del ciclo anterior.

Dudamel no ha conseguido un 11 titular fijo. Las rotaciones han sido una constante en el equipo. Sigue sin encontrarse una línea defensiva que demuestre solidez. Roberto Rosales no ha mostrado su mejor nivel en estas últimas de cambio, pero Alexander González ha cumplido cuando se le ha requerido. Oswaldo Vizcarrondo debe dar un paso al costado, es lo mejor para él y para la selección. Su rendimiento reciente ha sido muy por debajo al resto de la zaga.

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Vizcarrondo expulsado ante Uruguay en el Centenario. 6 de octubre de 2016. (Foto: AFP).

Entre Wilker Ángel, José Manuel Velázquez, y ahora Mikel Villanueva, debería conformarse la pareja de centrales. El lateral izquierdo sigue siendo un dolor de cabeza para el cuerpo técnico. No hay un jugador que pueda considerarse dueño de la posición. Rolf Feltscher ha sido el más consistente de los que han pasado por esta banda. El último experimento de Dudamel, colocando a Rubert Quijada en el partido contra Ecuador, fue un error garrafal. El lateral del Caracas FC demostró –una vez más– no estar a nivel de selección. Gran porcentaje del ataque ecuatoriano, a lo largo del partido, fue por esa banda.

Es necesario que se reencuentre esa solidez defensiva que caracterizó a la selección durante la etapa de Farías. Podía ser un equipo falto de ideas, que dependía en demasía de la pelota parada, pero que demostraba orden en cada una de sus líneas.

El doble cinco en este equipo es pieza vital para que exista funcionamiento. Ubicar la pareja ideal de Tomás Rincón ha sido otro dolor de cabeza. Se ha rotado mucho. Figuera demostró ser un buen complemento para el capitán, pero es un jugador que comete faltas innecesarias en abundancia y es amonestado en casi todos los partidos que disputa. Renzo Zambrano fue uno de los pocos experimentos que le funcionó a Dudamel en esta doble fecha. Es un jugador que sabe posicionarse en la cancha, distribuye el juego y, lo más importante, sabe jugar simple. Pocos jugadores tienen esta característica.

Adalberto Peñaranda sigue defraudando en la selección. Sí, es un jugador joven y talentoso, pero no pueden ser las únicas razones para defenderlo. Debe demostrar en el campo lo que lo llevó a triunfar en España con el Granada y dejar los excesos a un lado. Tiene que empezar a pasar el balón o pegarle al arco cuando sea el caso. Aún debe madurar futbolísticamente.

Juan Pablo Añor debe ser titular cada vez que esté disponible. Es fundamental en el esquema del técnico. Es un gran generador de fútbol y con una zurda envidiable. Arriba se ha demostrado que la dupla Rondón-Martínez es la que mejor entendimiento tiene.

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Juanpi Añor durante un entrenamiento. (Foto: FVF).

Soy fiel partidario de que se juegue con un 4-4-2. El doble pivot en la mitad de la cancha le otorga estabilidad al equipo, siempre y cuando, los medios ofensivos se comprometan a darle una mano a la defensa. Si esto no ocurre, la selección tendrá que cambiar el esquema y empezar a jugar con un 4-3-3, colocando un trivote en la mitad de la cancha.

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Rafael Dudamel. (Foto: FVF).

Que sigan los experimentos, pero con sentido. Es momento para que Dudamel pruebe distintos jugadores y/o esquemas. Con mínimas chances de clasificar al Mundial, Venezuela debe usar lo que queda de eliminatorias y amistosos pensando en la Copa América 2019 y Qatar 2022.

Es necesario que Venezuela vuelva a competir y no se quede en participar.

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