Barcelona

El declive del campeón

El Barcelona de Luis Enrique soñaba en conquistar la Champions League por segundo año consecutivo, pero no podrá ser. El sueño se truncó en el Vicente Calderón y cayó eliminado ante el Atlético de Madrid.

Se preveía un partido de vuelta complicado para ambos conjuntos. Por un lado, el Atlético de Madrid tenía que remontar un 2-1 –marcador del partido de ida– y por otro, un Barcelona  que, con el objetivo de mantener la ventaja, sabía que no iba a tener noventa minutos cómodos ante el colchonero.

Se habló mucho de cómo llegaban ambos equipos. El tema anímico parecía ser tan importante como el futbolístico. El equipo de Simeone venía de ganar de visitante 1-3 ante el Espanyol, mientras que el Barcelona perdió en Anoeta –estadio de la Real Sociedad– 1-0.

Los blaugranas, tras la derrota con La Real, perdieron ocho puntos en tres partidos. Algo que parecía impensable cuando el conjunto catalán tenía una ventaja de nueve puntos con respecto a sus rivales. Pero no fue sorpresivo ese resultado. El Barcelona desde el empate contra el Villarreal dos fechas atrás se mostró totalmente distinto a su rendimiento durante el resto de la temporada. Un equipo espeso, con falta de ideas, sin la MSN (Messi, Suárez y Neymar) que los salvara de aquél empate. ¿Tenían la posesión del balón? Sí, pero a diferencia del resto de la campaña, no se supo convertir en peligro para el contrario.

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Messi y Neymar tras el empate 2-2 en el Madrigal ante Villarreal. (Foto: fcbarcelona.es).

Se venía el Clásico. Los de Luis Enrique podían sacarle 13 puntos de ventaja a su eterno rival, y en el minuto 56 de partido lo estaban logrando gracias a un gol de Gerard Piqué. Pero, aun con la victoria momentánea, el equipo no estaba del todo bien. El Madrid le planteó un encuentro difícil, con mucho roce en la mitad de la cancha y con un trivote (Modric, Casemiro y Kroos) que supo contener al mediocampo del Barcelona. El equipo lo estaba ganando con más garra que con fútbol. En el segundo tiempo fue otra la historia. Los merengues atendieron el llamado de la fanaticada blanca y remontaron el encuentro con goles de Karim Benzema y Cristiano Ronaldo.

A pesar de la derrota en el clásico, el Barcelona mantenía una ventaja de seis puntos con respecto al segundo: el Atlético de Madrid.

Entre semana –previo al partido de ida de cuartos de final de Champions– distintos medios deportivos reseñaron como el Barcelona podía caer en declive si caía eliminado. En cada conferencia de prensa los jugadores aseguraron estar preparados para la eliminatoria ante el equipo de Simeone. Sin importar el resultado en el clásico, mostraron motivación para afrontar el reto.

Como se dijo antes, el partido terminó 2-1 a favor del Barcelona. Aun con la victoria, preocupaba el rendimiento del equipo. En el primer tiempo el equipo catalán no apareció. El Atlético salió a ganar el partido. Las marcas las tenían claras; Gabi y Saúl se encargaron de inhabilitar el mediocampo de su rival. La MSN no concretaba las pocas oportunidades que se le presentaban. Neymar estuvo muy errático, al igual que Messi. El más claro de los tres de arriba fue Suárez, que actuó de goleador nato. Luego de la tarjeta roja de Torres el encuentro cambió. Los culés acecharon constantemente el arco del Atlético en el segundo tiempo, aprovechando el jugador de más. El Barcelona tuvo un cambio de actitud e hizo todo lo posible por revertir el marcador. El delantero uruguayo se encargó de eso con un doblete.

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Suárez celebrando su segundo gol ante el Atlético en la ida. (Foto: fcbarcelona.es).

Ese coraje que tanto le pedía la fanaticada parecía volver, aunque se fueron con un resultado agridulce por el gol en contra de Torres. El sentimiento en aficionados del Atlético fue amargo también, luego de haberse puesto en ventaja 0-1. Simeone respondió: “Tuvieron la posibilidad de convertir algún gol más, no lo hicieron”.

No duró mucho el sentimiento. En el siguiente partido contra la Real Sociedad, se vieron las mismas falencias mostradas en los tres partidos anteriores. Un equipo sin ideas, cansado y  cometiendo errores defensivos.

La pregunta es la siguiente, ¿qué le pasaba realmente a este equipo? ¿Cansancio? Podría ser una de las razones. Es una temporada larga con una plantilla afectada por las lesiones. La MSN no descansó en verano debido a la Copa América y el cansancio empezó a ser notorio en el tridente. ¿Desmotivación? Podría ser también. Cuando se obtienen tantos resultados negativos en poco tiempo, el jugador empieza a dudar de sus capacidades; no se encuentra en la cancha. ¿El bajo rendimiento de Messi? En este punto me voy a parar un momento.

El argentino se ha visto envuelto en problemas fuera de la cancha. El año pasado se supo que Messi tenía que declarar ante Hacienda por una supuesta evasión de impuestos, pero eso no afectó negativamente en su rendimiento. Ahora el problema es otro. El nombre del argentino sale en la lista de los famosos Panamá Papers.

“Él está muy tranquilo, dentro de lo que se puede decir. Todos sabemos y creemos en la honestidad de Leo. Lamentablemente son cosas que suceden, a mí también me ha tocado pasar por momentos así. Para eso están los amigos, los compañeros, la familia… para apoyarnos en momentos complicados. Pero simplemente decir que Leo está realmente tranquilo”.

Javier Mascherano al diario La Nación de Argentina.

Por más que sus compañeros afirmen que estos inconvenientes no son problema para Messi, pareciera que sí. A todo esto hay que sumarle el bajo rendimiento de Neymar en estas últimas de cambio. Ese jugador retador, gambetero y feliz está desaparecido, y al Barça le afecta.

Luis Enrique asumió, en la conferencia de prensa post-partido, la culpa de la eliminación del Barça de la Champions. Su rol –ahora más que nunca– es asumir ese liderazgo que lo ha caracterizado desde el día en que llegó al cargo la temporada pasada, y motivar a sus jugadores para salvarlos de la caída libre.

Ese equipo que jugaba en conjunto aprovechando sus individualidades tiene que volver. Pero tiene que volver ¡ya! Sino, los aficionados culés no verán a Iniesta levantar alguna copa este año. Luego de la eliminación de Champions League, el Barcelona pondrá especial atención en los dos títulos restantes. En la liga española lo acosan Real Madrid y Atlético de Madrid, que no darán tregua por el campeonato. La final de Copa del Rey se jugará en mayo ante el Sevilla.

Es un gran bajón por el que está pasando este equipo, pero está en Luis Enrique y Messi encender la mecha de nuevo.

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